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3.2 LA REGENCIA DE MARÍA CRISTINA

Tras la muerte de Alfonso XII por tuberculosis, María Cristina de Habsburgo asumió la regencia con el apoyo de los partidos dinásticos, los cuales firmaron el Pacto de El Pardo donde se compromete a mantener la monarquía,  a respetar los turnos políticos y a conservar las medidas legislativas.

María le otorgó el poder a los liberales, que presididos por Sagasta gobernaron el país entre 1885 y 1890. El llamado Parlamento largo llevó a cabo la liberalización del régimen.

Entre las medidas liberalizadoras cabe mencionar las aprobaciones del Código de Comercio y del Código Civil. Con ello se adaptaron los derechos a los nuevos postulados del liberalismo ec.


Respecto al reformismo social, se aprobó la ley de asociaciones en 1887, se instauraron los juicios con jurado y se abolió la esclavitud en Cuba. En 1890 se aprobó el sufragio universal masculino, aunque su práctica fue limitada por el fraude electoral.


La vuelta de los conservadores al poder supuso la vuelta de una política economista proteccionista que satisfazo los intereses de los industriales catalanes, vascos y de la burguesía cerealista castellana.


Se prestó escasa atención a los problemas sociales. Se intensificaron las medidas represivas contra los brotes de agitación social protagonizados por las anarquistas.


La política internacional mantuvo las mismas directrices que en el reinado de Alfonso XII.


Los sucesivos Gobiernos tuvieron que abordar los graves conflictos coloniales que afectaron a la sociedad española de fin de siglo.





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