A finales del siglo XIX, España experimentó una profunda crisis que tuvo como detonante las guerras de independencia colonial en Cuba (1895.1898) y Filipinas (1896-1898).
LAS GUERRAS COLONIALES
Cuba era la principal colonia exportadora mundial de azúcar y una gran productora de café y tabaco y España monopolizaba este mercado colonial mediante aranceles, lo que perjudicaba los intereses isleños. Esto hizo que surgiese un sentimiento autonomista entre los cubanos.
A lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, Estados Unidos había aumentado sus intereses en la isla, así pues apoyó a los sectores independentistas a cambio de vincular la isla a su mercado.
La política represiva de las autoridades españolas contra estas reivindicaciones hizo estallar varias insurrecciones como la guerra de los Diez Años y la guerra Chiquita.
En 1895 tuvo lugar la definitiva guerra de la Independencia, liderada por José Martí, quien organizó guerrillas que causaban graves daños al ejército español, el cual sufrió más bajas por epidemias y por el clima de la propia guerra.
Ni Arsenio Martinez-Campos ni Valeriano Weyler solucionaron el conflicto.
En 1897 el nuevo Gobierno de Sagasta decretó la autonomía y una amnistía política, medidas que llegaron tarde, pues Estados Unidos ya había decidido intervenir.
Casi simultáneamente estalló otra sublevación en Filipinas encabezada por Jose Rizal, quien fue duramente reprimido.
Cuando la negociación permitió dominar la insurrección, Estados Unidos intervino para pactar con los rebeldes y atacó a la escuadra española.
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| Guerra de los Diez Años |
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| José Martí |
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