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4.4 EL REGENERACIONISMO

La pérdida de los restos del imperio colonial no produjo una profunda crisis económica ni tampoco grandes cambios políticos.

En primer lugar la repatriación de capitales supuso una reactivación económica para España.


En segundo lugar, nadie asumió las responsabilidades de la derrota y se intensificó el recelo del ejército contra el poder civil, al que culpó del desastre.


El cuestionamiento de la Restauración se inició antes de 1898. La derrota colonial solo sirvió para que la crítica sociopolítica se extendiera a un sector mayor de la sociedad.


La reflexión se limitó al ámbito intelectual, en el que surgió un sentimiento de crisis de la conciencia nacional. Esto se reflejó en una gran producción literaria y artística representada por la Generación del 98.

La corriente que cuestionó los valores y el sistema político del fin de siglo español fue el regeneracionismo. Su figura más destacada fue Joaquín Costa cuya obra más conocida, Oligarquía y caciquismo, caracterizó la situación política de España y denunció la incultura, la decadencia de la oligarquía y el atraso español. Propuso incentivar la educación, la europeización y la descentralización.


El regeneracionismo influyó en la actividad política española del primer tercio del siglo XX, ya que apareció como una corriente crítica tanto dentro como fuera del sistema.

Sin embargo las diversas corrientes regeneracionistas tuvieron poca efectividad práctica, pues los intelectuales no supieron encauzar políticamente sus planteamientos reformistas.












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